1985: primer concierto de Deep Purple en España

2 Feb

Deep Purple sólo llegó a España tras su reunión en 1985 para finalizar la gira europea de Perfect Strangers. Barcelona primero y Madrid el día después, fueron las ciudades afortunadas con la presencia del grupo púrpura. Sin embargo, su estancia en España sufrió problemas de última hora.

El primer concierto de Deep Purple en España, previsto para el Martes 2 de Julio de 1985 en el estadio del Rayo Vallecano (Madrid), tuvo que posponerse para el día 17 del mismo mes; el segundo concierto, previsto para el Miércoles 3 de Julio de 1985 en el estadio Narcís Sala (Sant Andreu, Barcelona), tuvo que posponerse para el 16 de Julio. Los periódicos de la época lo anunciaban así:

Deep Purple 1985

Entrada Barcelona 1985

Los creadores del rock “heavy” alegan enfermedad y suspenden su concierto de hoy en Sant Andreu Barcelona. El grupo de rock británico Deep Purple ha suspendido su actuación de esta noche en el estadio Narcís Sala de Sant Andreu. A última hora de ayer, un miembro de la organización comunicó que la enfermedad de uno de los miembros del conjunto impedía su actuación por el momento.

El concierto está previsto para el próximo día 16 y serán válidas las entradas que ya se habían vendido para el concierto de esta noche.

Este influyente conjunto, disuelto a mediados de los años setenta, se ha reunificado recientemente con Lord, Paice, Gillan, Blackmore y Glover, la mejor formación que tuvo en sus años de esplendor.

El grupo se creó en Alemania en marzo de 1968, con Rod Evans, Nick Simper, Jon Lord, lan Paice y Ritchie Blackmore. Hush, el primer disco que editaron, [sic] consiguió cierto relieve en Estados Unidos y Gran Bretaña pese a que la música era un rock poco original. Al año siguiente, después de sustituir a Evans y Simper por el cantante Ian Gillan y el bajista Roger Glover, respectivamente, Deep Purple se lanzó a proyectos más ambiciosos.

En 1970 logró un impacto internacional al editar el elepé Concerto for a group and orchestra [sic], grabado en directo en el Albert Hall londinense con la Royal Philarmonic Orchestra.

En agosto de 1970, la aparición de la canción Black night, otro de sus grandes éxitos, les devolvió al camino del rock duro y hasta mediados de 1973 fueron reafirmándose como una de las grandes bandas de la música británica, editando álbumes como In rock y, ya para su propio sello discográfico, Fireball, Machine head o el doble en directo Made in Japan.

En pleno éxito, ricos y famosos, cuando llenaban estadios y vendían discos por millones, empezó a surgir el malestar en el grupo. En junio de 1973 se van el cantante Ian Gillan y el bajista Roger Glover, que son sustituidos por David Coverdale y Glenn Hugues [sic]. Con esta nueva formación aparecerían en 1974 dos álbumes estimables, Burn y Stormbringer, pero un año después también el guitarrista Ritchie Blackmore abandonaría el grupo, siendo reemplazado por Tommy Bolin, cuya muerte, en 1976, supondría la puntilla para el grupo.

Tras la disolución, Deep Purple ha estado presente en el mercado discográfico gracias a constantes discos recopilatorios y grabaciones en directo previas a la disolución.

Después probar suerte en diversas experiencias, los componentes del mejor Deep Purple han dejado las rencillas personales. El quinteto, con su aureola de supergrupo, grabó recientemente un nuevo disco, titulado Perfect stranger [sic], que ha tenido buena acogida, y se ha lanzado a una gira europea con todos los medios técnicos que el dinero ganado durante años puede comprar.

C. Núñez. El Periódico de Cataluña. 3 Julio 1985

Por su parte, La Vanguardia se hacía eco de la suspensión:

El grupo Deep Purple aplaza su concierto de esta noche en el estadio Narcís Sala

Por enfermedad de su cantante, Ian Gillan, el legendario grupo rockero Deep Purple se vio obligado a suspender anoche su concierto en Madrid y el que estaba previsto para hoy, en el Estadio Narcís Sala, de Sant Andreu. Sin embargo, la visita no queda cancelada y el concierto se celebrará el próximo 16 de julio, a la misma hora (nueve y media de la noche, con cerca de cuatro horas de música trepidante), siendo válidas las entradas que habían sido adquiridas para hoy. Al día siguiente, 17 de julio, Deep Purple comparecerá ante el público madrileño.

Existía un gran interés por presenciar el nuevo espectáculo del legendario grupo rockero, tras haberse reunido de nuevo los miembros que lo acreditaron en los primeros años setenta como emblema del denominado “hard rock”, una expresión que venía directamente emparentada con la significación del “hard bop”. La gira que debía llevar a Deep Purple hasta Madrid y Barcelona, y ahora aplazada, se produce después del impacto de su último álbum, titulado “Perfect Strangers”, con los Deep Purple de la mejor época —1970 a 1973—, es decir, con Ian Gillan cantando, Ritchie Blackmore haciendo diabluras con su guitarra, el imperturbable John [sic] Lord asegurando la base armónica desde sus teclados, Ian Paice y Roger Glover martilleando la rítmica.

La Vanguardia. 3 Julio 1985

Se habla en esta última noticia de “cerca cuatro horas de música trepidante”. En principio, Deep Purple contaba con Mountain como teloneros (en la gira europea de Perfect Strangers fueron casi a la par), aunque fueron desechados por el problema de Gillan; Mountain tenía que seguir su propia gira.

Unos días antes, el viernes 28 de Junio, el diario La Vanguardia anunciaba el espectáculo, con un tratamiento excesivamente duro hacia el grupo:

Los viejos Deep Purple de 1970 han vuelto sobre sus pasos. Hace casi diez años se disolvieron, al llegar al convencimiento de que en su ejecutoria se había cerrado el círculo y, carentes de evolución, su trabajo iba resultando fatalmente caricaturesco. Emprendieron sus componentes diversos caminos y a algunos se les vio inmersos en otros conjuntos, como Whitesnake, Black Sabbath, etc., o emprendiendo iniciativas originales por su propia cuenta. No obstante, al cabo de todo un decenio, una mirada detenida alrededor les ha movido a la reflexión y, fruto de la misma, la decisión de reconstruir Deep Purple a diez años vista ha tomado cuerpo. La prueba la tenemos en el concierto anunciado para el próximo miércoles, día 3 de julio, en el estadio Narcís Sala, de Sant Andreu.

De hecho, ha sido algo más que la resurrección de un Fénix apagado, porque ha tenido su origen en la desertización del campo fértil del rock, ayuno del riego vivificante de las nuevas ideas. Si los ex Purple ven a su alrededor la miseria creativa imperante, está más que justificado que decidan reunirse de nuevo para contrastar puntos de vista y levantar nuevamente el tinglado del Deep Purple a tenor de sus resultandos. En los años 70, Deep Purple fue —con Led Zeppelin— el principal factor de popularidad del llamado “hard rock” y un inexcusable punto de referencia de los subsiguientes movimientos “heavy metal”. Como los Beatles, se gestó en Hamburgo, tras unas actuaciones en el célebre Star Club y se constituyó formalmente en 1968 en Inglaterra, por Jon Lord (órgano y vocal), Ritchie Blackmore (guitarra), Nick Simper (bajo), Ian Paice (batería) y Rod Evans (cantante).

Con su “single” titulado “Hush” y con otras adaptaciones de temas conocidos (“Kentucky Woman”, de Neil Diamond; “River deep, mountain high”, de los Ike & Tina Turner, etc.), lograron de inmediato un gran éxito en Norteamérica. Su disco “Shades of Deep Purple” fue un triunfo instantáneo y espectacular en todo el mundo. Tan espectacular que no dejó de producir tensiones internas, de tal modo que Evans y Simper se marcharon en busca de nuevos horizontes, siendo sustituidos por Ian Gillan y Roger Glover.

Sucumbiendo a una acrisolada tentación, los Deep Purple protagonizaron el 24 de septiembre de 1969 una curiosa experiencia, en un concierto especial para conjunto de rock y orquesta sinfónica (dirigida por Malcolm Arnodl) [sic] en el Royal Albert Hall de Londres. Obtuvo una gran resonancia pero el saldo musical fue en realidad un fiasco. Tanto que Deep Purple se planteó una nueva forma de actuación con “riffs” duros y persistentes, solos prepotentes en adornos y arabescos a cargo de Blackmore; voces en sobreagudo por Ian Gillan, órgano saturado, y todo junto a nivel, ensordecedor.

Era el “hard rock” de todos los demonios que tantos éxitos les había de proporcionar. “Black night” marcó su punto de ascensión más aguda y el subsiguiente “In rock” fue todo su apogeo. Después se fundó el sello “Purple records” (1971) que publicó la “Gemini Suite” de Jon Lord con la London Symphony Orchestra y algunos artistas invitados. Luego el “Machine Head” (incluyendo un patético relato del incendio del Casino de Montreux mientras estaban actuando los Mothers of Invention) y el definitivo doble álbum en directo “Made in Japan” que fue su máxima gloria y su canto del cisne.

Hubo más cambios, se fue Ritchie Blackmore, sustituido por Tommy Bolin, y el grupo empezó a derrapar cada vez más peligrosamente, hasta que se produjo de común acuerdo la separación. Ahora, en su etapa actual, se acentúa la espectacularidad del show por medio de rayos láser, proyecciones sobre pantalla gigante al fondo del escenario, lanzamiento de globos en la línea de los antiguos jueves populares de “Can Jorba”, etc., etc. Musicalmente exhiben una rigurosa puesta al día, pero su contribución evolutiva a la innovación real es prácticamente nula porque ni los músicos se proponen innovar ni probablemente se les consentiría sin perder la imagen Deep Purple acrisolada. Es un espectáculo rockero digno de verse por su significación histórica y por su encaje dentro del marco actual en que se produce.

A. M. La Vanguardia. 28 Junio 1985

El Viernes 7 de Junio de 1985, Mundo Deportivo anunciaba en su sección “Off the Record”:

Y el 3 de julio los míticos Deep Purple en su primera visita a nuestro país (Campo del Sant Andreu).

El repertorio elegido para el concierto de Barcelona (el primero de Deep Purple en nuestro país) fue el siguiente:

  • Highway Star
  • Nobody’s Home
  • Strange Kind Of Woman
  • Ritchie’s Blues
  • A Gypsy’s Kiss
  • Perfect Strangers
  • Under The Gun
  • Lazy
  • Ian Paice Solo
  • Child In Time
  • Knocking At Your Back Door
  • Difficult To Cure (Rainbow)
  • Jon Lord Solo
  • Space Truckin’
  • Woman From Tokyo
  • Black Night
  • Smoke On The Water

Se dice que existe una grabación “pirata” (bootleg) de este concierto, agrupada en dos CD’s de 63:48 y 48:51 minutos respectivamente. Por el momento no he podido encontrar dicha grabación.

Espectacular “revival” del rock de 1970

El esperado concierto del grupo inglés Deep Purple en el estadio Narcís Sala de Sant Andreu, que había sido aplazado el pasado día 3 por afonía repentina del cantante Ian Gillan, se celebró por fin con gran éxito en todos los aspectos: aforo lleno, aplausos, vítores y bises en olor de triunfo, “sois estupendos” dicho en inglés por los músicos desde el escenario, iluminación manual por cerillas y bengalas y hasta despliegue de pancartas entre aclamaciones. En una palabra, “rock en una noche de verano”, por todo lo alto, y además, pacífica, tranquila, plenamente cívica.

En el mismo contexto “revival” con que grupos como el de Fats Domino pasean su leyenda triunfalmente por el mundo, Deep Purple rememora su “hard rock” de los primeros años 70 con la complacencia nostálgica de los aficionados mayores y la alborozada aproximación de los más noveles. Porque esto fue la actuación de Deep Purple en Sant Andreu: un suculento show rockero espectacular, típico de los primeros años 70, cuando la aparatosa teatralidad de los supergrupos empezó a adueñarse de los grandes escenarios, adomándose con rayos, focos de colores, gases y humaredas gravitantes y tampoco así los huecos que podía dejar la música para justificar su hiperdimensión en los enormes espacios multitudinarios.

Era el proceso por el que el rock se alejaba de los clubs y recintos locales y se instalaba en la lejanía de las grandes plataformas aisladas y protegidas, remitiendo a los aficionados el papel de espectador pasivo y distante. En este contexto se elevó el volumen de la sonorización hasta límites hirientes para los tímpanos, se reforzaron los ritmos de manera machacona, se hicieron los solos de guitarra más marcados, insistentes reiterativos, los solos de los teclados sobresaturados. Había nacido el “hard rock”, expresión que en principio derivaba conceptualmente del antiguo “hard bop” y que luego derivaría en el “heavy metal”.

Así, con estos antecedentes, el concierto de Deep Purple fue una brillante confirmación, elaborada a partir de la tónica que impera en 1985, es decir, reinstrumentando el rock de 1970 con toda su pureza, sin aditamientos ni adulteraciones, pero tratado desde la plataforma distanciadora de la situación actual.

Personalmente, creo que este tipo de rock es poco antiguo para ser objeto de “revival” y lo es demasiado para que pueda pasar por actual. En otras palabras, tiendo a contemplarlo como distracción, como pasatiempo, como una amenidad que no estorba ni hace daño, pero que está muy lejos de poder entusiasmar. Obviamente, la inmensa mayoría del público en el campo de fútbol de Sant Andreu lo vio de otra manera, pues se enardeció ostensiblemente y participó del show con muestras evidentes de fervor desatado. Los partidarios del “heavy” alucinaron de veras con la actuación de los precursores y vivieron una experiencia rockera rayana en la apoteosis. Debo haber escuchao demasiada música en estos últimos quince años y me perdí estas emociones, lamentablemente, por exceso de curtido.

Los miembros de Deep Purple, en el escenario, se comportaron muy bien, dentro de lo que de ellos podía esperarse. Perfectamente cohesionados en conjunto y brillantemente expresivos en lo individual. El cantante Ian Gillan, felizmente repuesto de sus aflicciones vocales, centró con su protagonismo en la escena la espectacularidad del festival y actuando como conductor cantó con su reconocido estilo y animó la fiesta estimulando la participación del público, para lo que por cierto encontró terreno abonado. El famoso Ritchie Blackmore anduvo remiso en los solos, que prodigó muy poco para las expectativas latentes, pero su labor fue muy brillante en todo el concierto. Jon Lord, a los teclados, se lució muy especialmente en sus solos, más abundantes que los de su colega guitarrista, y su presencia en el contexto global del grupo fue en todo momento decisiva. Los dos rítmicos, Roger Glover al bajo y el baterista Ian Paice, marcaron estupendamente el fuerte latido rítmico característico del “hard rock”.

La ayuda luminotécnica fue espectacular, pero más bien discreta, incluyendo el uso del rayo láser. La sonorización, muy plausible y tan estruendosa como corresponde a su estilo. La reproducción de temas conocidos, jubilosamente celebrada por el público. Y en definitiva, motivos sobrados para la alegría en todos los espectadores que encontraron en el concierto lo que esperaban.

ALBERT MALLOFRE. La Vanguardia. 18 Julio 1985

Hay que tener en cuenta que España en 1985 aún era un país retrógrado y miedoso a lo “nuevo”, especialmente a los grandes conciertos, y concretamente a los de heavy metal. El primer gran concierto “multitudinaro” en España fue el de los Beatles en 1965, donde la mayor parte de entradas quedaron sin vender por el miedo a represalias por parte de la dictadura, cuya policía a caballo vigilaba los alrededores en busca de “alborotadores”.

El concierto de un grupo del calibre de Deep Purple suponía un riesgo –según los medios– de insurrección y violencia. De hecho, en 1985 Deep Purple gozó de la mayor gira de su historia en Estados Unidos, sólo por detrás de Bruce Springteen.

Para el público fue emocionante poder ver a Deep Purple en su formación clásica, el Mark II, como si de leyendas vivas se tratara. Algunos chicos trabajaron como voluntarios en la organización del concierto, sin cobrar, tan sólo para que les dejaran pasar sin pagar entrada. Ya aquella tarde se había extendido el rumor por las estaciones de metro sobre una cancelación del concierto. Efectivamente, un coche de la organización con megafonía anunciaba malas noticias: se suspendía el concierto de Madrid. Bajo una intensa lluvia, la policía “democrática” a caballo pegaba con la porra a todos los jóvenes “con pintas”, con la excusa de desalojar la calle.

Entrada Madrid 1985

Entrada Madrid 1985

Así anunciaba El País la suspensión del concierto en Madrid:

El concierto de Deep Purple que estaba previsto se celebrara anoche en el estadio del Rayo Vallecano de Madrid, fue pospuesto hasta el próximo 17 de julio, debido a que el cantante Ian Gillan se quedó sin voz, según se informó en un parte médico. El parte médico señala que Gillan sufre faringitis con inflamación mucosa y glándulas en la garganta, fiebre, tos y afonía intensa. Este último síntoma, agrega el parte médico, hace imposible su trabajo siendo su pronóstico desfavorable a que pueda hacerlo mañana en Barcelona. Hasta el momento se habían vendido unas 17.000 localidades. Las localidades ya vendidas serán válidas para los conciertos que Deep Purple celebrará el día 16 en Barcelona y el 17 en Madrid.

El País. 3 Julio 1985

El repertorio elegido para el concierto en el Estadio Rayo Vallecano de Madrid el 17 de Julio de 1985 no era muy distinto al de Barcelona:

  • Highway Star
  • Nobody’s Home
  • Strange Kind Of Woman
  • Ritchie’s Blues
  • A Gypsy’s Kiss
  • Perfect Strangers
  • Under The Gun
  • Lazy
  • Ian Paice Solo
  • Child In Time
  • Knocking At Your Back Door
  • Difficult To Cure
  • Jon Lord Solo
  • Space Truckin’
  • Black Night
  • Smoke On The Water (sin Ritchie Blackmore)

Una vez más, la nota discordante llegaría de la mano de Ritchie Blackmore al final del concierto, cuando el grupo abandonó el escenario y el público pedía el bis. Al parecer, alguien le arrojó a Blackmore una botella de agua/vaso de cerveza (existen distintas versiones) y éste decidió no salir para el bis de Smoke on the Water. Fue Jon Lord quien tuvo que hacerse cargo de toda la canción con el teclado, simulando la guitarra, como ya solía hacer en algunos conciertos con Tommy Bolin en 1975-76. Al final del concierto, Ian Gillan se disculpó ante el público. Podemos imaginar a un furioso Ritchie Blackmore en su camerino, al igual que en 1974 cuando se encerró hasta la hora exacta para empezar a tocar en el California Jam, según lo estipulado en el contrato.

Para cualquier fan de Deep Purple, está claro que éste es un grupo de directo, para escuchar y ver en vivo sobre el escenario, donde, musicalmente, suena mejor que en los discos de estudio. Pero en los conciertos hay que saber comportarse. Hay gente que se pasa toda la actuación hablando sin parar, otros parecieran andar en círculo como extras de una mala película, cientos de brazos estirados en busca de la foto perfecta o vídeo que subir al instante a alguna red social, etc.

A un concierto se va a disfrutar de la música. Si hay gente que no lo cree así, mejor que se ahorre el dinero que vale la entrada. Es el sino de nuestros días: pagar por molestar.

3 comentarios to “1985: primer concierto de Deep Purple en España”

  1. Vicent 2 febrero, 2013 a 2:18 PM #

    Señor A.M. de La Vanguardia.. mi abuela que en paz descanse,( y lo hizo en los años 80 mas o menos en las fechas de su articulo) estoy seguro que habria hecho una critica menos rancia, mas informada y muchisimo mas objetiva que usted.

  2. elverde 6 febrero, 2013 a 10:25 PM #

    Estuve en madrid

  3. Anónimo 30 marzo, 2014 a 10:55 PM #

    el concierto de barcelona fue increíble.., yo estuve, en el escenario, y si, se portaron muy bien para lo q cabía esperar de ellos… y lo mas increíble, tuve la guitarra de Ritchie Blackmore en mis manos.

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