Phoenix Rising Review

27 Oct

El doble DVD Phoenix Rising se compone del concierto en directo Rises Over Japan y del documental Gettin’ Tighter. Presentamos la transcripción de las entrevistas a Jon Lord, Glenn Hughes e Ian Paice correspondientes al documental Gettin’ Tighter.

LA CAÍDA DEL MKII

Glenn Hughes (GH): Era a finales del ’72, o tal vez a mediados y Trapeze estaba tocando en el Whisky a Go Go durante tres o cuatro noches y vi que Jon Lord estaba entre el público, Ian Paice también; Ritchie iba por su lado, y descubrí que eran grandes admiradores de Trapeze o se estaban volviendo fans de Trapeze. Yo era vulnerable e ingenuo en esa época. Lo mismo ocurrió en el Marquee en Londres y vinieron un par de veces… Entonces sentí que estaban ahí por otra razón. En ese momento no caí en la cuenta de que querían que fuera parte del grupo. En esa época, sus álbums Machine Head y Made in Japan eran muy muy populares y Made in Japan fue quizás el primer gran álbum en directo.

Jon Lord (JL): Miro hacia atrás y… ¡qué manera de explotar! Sólo cuando se fue Ian Gillan, en el ’73 creo, nos dimos cuenta de las dos versiones de Smoke On The Water, ambas en el American Top Ten al mismo tiempo. Y en todas las listas de éxitos de ese año había canciones de Deep Purple. Y ese año también nos convertimos en los artistas de más ventas del Billboard. Todo gracias al trabajo que Ian Gillan y Roger Glover habían hecho junto a nosotros tres. No realmente gracias a Glenn y a David. Ellos se unieron y nos ayudaron a continuar desde ahí, convirtiéndonos en una de las bandas de más éxito.

GH: Llegaron y me llevaron en avión a Nueva York para verlos tocar en el Madison Square Garden. ¡Y quién lo iba a decir! El día después del concierto, tuvimos una reunión en un hotel y me preguntaron si quería tocar el bajo en Deep Purple. Quedé muy sorprendido porque yo era una bajista cantante. Entonces tomé una decisión rápida, sabiendo que iban a pedirle a Paul Rodgers que fuera el cantante principal y yo tocaría el bajo. Creía que tal vez podría cantar algo con Paul. Esa fue mi reacción inicial al entrar en el grupo, pero no fue así, ya que Paul comenzó con Bad Company. Y después, cuando tuvimos que hacer audiciones, el único cantante que oímos fue el joven David Coverdale.

EL NACIMIENTO DEL MKIII

Ian Paice (IP): David sólo era un trozo de cinta. Envió una grabación y la escuchamos entre muchas otras y, honestamente, era el único que tenía alguna idea de lo que hacía. Envió una cinta de 15 minutos y sólo 30 segundos eran buenos, el resto era basura… pero trabajando un poco lo lograría.

GH: Muy blues era el tono que tenía, y aún sin explotar. Sabíamos que David sería un músico maravilloso para nosotros. Así que ya éramos dos tíos del norte tipo soul-folk-rock cantando juntos, ¿y sabes? David seguramente te dirá que una de sus influencias fue Paul Rodgers, así que… fue algo grandioso.

JL: David tenía toneladas de talento, y nos dimos cuenta de eso inmediatamente, creo. ¡Qué trabajo tan difícil el de ocupar el puesto de Ian Gillan! A pesar de que él trajo su propio estilo. Ian era delgado, guapo… con pinta de hippie… con todas las características de loco requeridas. Y luego estaba David, un vendedor de pantalones de North Yorkshire que se iba a poner frente al micro. Fue difícil.

GH: Pensamos que David era un tío que tenía todo por darlo, un hombre lleno de vida, muy divertido, y con un tono de voz grandioso. Además, él también tenía muchas ganas de meterse en esto, podíamos verlo. Pensé que fue lo mejor que DP podría haber hecho… meter a un desconocido, ya que era bastante arriesgado.

JL: Creo que uno de los milagros de la historia del rock ‘n’ roll es cómo David Coverdale logró tan rápidamente convertirse en el cantante principal de un grupo tan popular, de la nada. Me quito el sombrero. Un gran valor, un talento enorme, sobra decirlo. Sólo un par de meses después de entrar a DP, hizo uno de los mejores discos de la banda, y actuó ante más de 400,000 personas en el California Jam. Y eso requiere mucho valor.

GH: Era muy valiente, era genial estar con David. Hablando y escuchando música, hacernos amigos, y esa relación ha resistido el paso del tiempo y soy el único que aún se ve con David, y eso es bueno.

JL: Pienso que para ser un cantante con éxito, o un guitarrista, en un grupo de rock, y especialmente en uno que alcanza el status de rock de estadio, pienso que hay que tener ego. Hay que tener talento para respaldar ese ego, pero no se puede ser una persona tímida, y actuar frente a un cuarto de millón de personas y vender bien la música. Eso no funciona. Podemos ver a todos los grandes que lo lograron, desde Jagger hasta Freddie Mercury, etc. Se trata de talento y ego mezclados en la proporción exacta. Y pienso que David la tenía.

GH: Creo que el plato fuerte fue en Clearwell Castle en Gloucester, cuando la unión del grupo antes de que fuéramos al estudio. Fue muy importante hacernos amigos, pues había dos nuevos en el grupo y era fundamental que la banda se sintiera fresca de nuevo. A Blackmore, durante toda su carrera, siempre le interesó la renovación. Al cabo de unos años le gusta cambiar de músicos, y aquí no fue diferente.

JL: Sólo tienes que escuchar Burn, y puedes decir “Sí, el tío tiene un buen registro”.

GH: No se podía traer a dos tíos que sonaran como Roger y Gillan. No estaba bien. Traer a dos tipos que tuvieran una manera diferente de tocar y cantar era una clave fundamental para el álbum, que más tarde se convertiría en Burn.

JL: Burn tuvo suerte. Fue el álbum perfecto. Los que se preguntaban “¿Y ahora qué? ¡Gillan se ha ido!” y escucharon Burn y dijeron “¡Wow, pueden estar bien!”.

LAS SESIONES DE BURN

GH: Había estado de gira por América con Trapeze durante tres años, y sabía que lo lograríamos. Como digo, la clave de todo esto es mi amistad con David, y haber ido al estudio y haber grabado las partes vocales. David y yo ensayamos esas partes solos, sin que ningún miembro del grupo estuviera ahí. Era como saber que al coger el micro sería: “¿Primero yo… o?” “No, después de ti”. Ahí no entraba el ego en situaciones como “¡Mierda, yo quería cantar eso!”. Era evidente desde la primera canción de Burn, quién cantaría una parte y quién la otra. Y esa fue la marca vocal de Hughes y Coverdale a lo largo de tres discos de DP.

JL: Era la cosa de chico nuevo, chico viejo, ya que Blackmore, Paice y yo llevábamos juntos seis años y ya teníamos cierta forma de comportarnos entre nosotros. El grupo se movía en cierta forma porque así se venía moviendo durante todos esos años. Así que creo que para Glenn y David tuvo que ser difícil entrar. También fue un poco difícil con David, pues a Glenn le habían dado el puesto de bajista antes de la audición de David. Así que Glenn ya estaba en la banda, y tenía una voz increíble, así que… fue un poco complicado también para David. Es decir, ¿quién iba a ser el cantante principal? Y pienso que el motivo de esto fue que Glenn no era exactamente la voz principal adecuada para DP, y lo que David trajo consigo era lo que nos convenció. Ganó varios puntos para Ritchie, porque éste quería una voz más blues que la de Gillan. Por cierto, nunca he creído que esa fuese la elección correcta. Siempre me pareció que el tipo de voz de Ian Gillan, con su forma de ver las letras, era el correcto para DP y siempre lo será. Lo he dicho muchas veces y siempre lo mantendré. Lo que trajo David fue muy bueno, pero lo cambió todo.

GH: Seamos claros, todo el mundo sabe que DP estaba concentrado alrededor de Blackmore y su excentricidad dentro y fuera del escenario. Y también dejemos claro que él, por aquella fecha, era uno de los tres mejores guitarristas del mundo. La santísima trinidad quizá fue Jeff Beck, Eric Clapton… ¡ah, y Jimmy Page!, y Ritchie. Fueron los elementos clave de los ’70. Y era una banda en la que predominaba la guitarra, aunque el órgano de Jon era muy dominante también. La camaradería y el buen rollo que tuvimos durante Burn fue enorme. Fue un un disco de rock grandioso.

JL: Burn fue casi el álbum perfecto que hayan podido crear esas fuerzas, pues retuvo muchísimo de lo que había aprendido DP hasta el momento en que Ian Gillan se fue. Mantenía ese sonido purple y la manera de ver la música. Y David encajó ahí de una manera brillante. A partir de ahí, ya comienzo a cuestionar la dirección… es cuando empecé a dejar de creer. Y ese cambio de dirección hizo que Ritchie abandonara.

CALIFORNIA JAM 1974

GH: La cosa es que nos fuimos de gira con Burn por EEUU y Europa. Nunca llegamos a Japón con Burn, lamentablemente. Puedes ver las filmaciones en directo de la gira de Burn y puedes ver a un David Coverdale joven, y que no introducía muchas canciones porque aún estaba adaptándose. Por supuesto que hoy en día es el líder indiscutible. Pero en esa época… y nadie me puso nunca un revólver en la cabeza para que introdujera las canciones. Simplemente lo hacía de forma natural. Como digo, David y yo teníamos una relación genial.

JL: Sobre el California Jam tengo sentimientos encontrados… quiero decir, fue una oportunidad increíble… ¡había tanta gente! ¡Tan sólo subir al escenario y ver a tanta gente! Era demasiado intimidante. Así que lo que hice fue tocar para las tres primeras filas. Era todo lo que podía hacer, decir, “esta noche vosotros sois mi público, es imposible llegar a la persona que está un cuarto de milla más allá”. Era increíble.

Casi se arruina todo… y debo decir que no fue por culpa de Ritchie… se ha dicho que fue culpa suya, pero… Teníamos un contrato, que decía claramente, negro sobre blanco, que DP subiría al escenario al atardecer, porque nos ofrecieron la posición estelar, la aceptamos y queríamos ser el primer grupo en usar los focos. Queríamos que la cosa fuera una obra de teatro, como figuraba en nuestro contrato. Así que cuando nos dijeron “todo se ha adelantado un poco, ¿podríais salir en 15 minutos al escenario?”, Ritchie miró su reloj, miró al sol y dijo “No”. Y el resto también dijimos que al atardecer. Ritchie fue más lejos y se encerró en su caravana. Así que no pudimos entrar en escena. Los promotores eran ABC TV, que estaba filmando el concierto, y fue un problema bastante grande. Había más de 400.000 personas esperando hasta que Ritchie decidió que había llegado el atardecer. Pero en todo caso, tenía razón. Estaba en el contrato. Así que cuando entró al escenario estaba irritado, un poco furioso, y tocó increíblemente. Tocó como un demonio sobre ese escenario. Pero también, ese operador de cámara que se topó con él, y esa cámara desafortunada que se puso en su camino, terminó costándole 75.000 dólares que, en 1975, era mucho dinero.

GH: No evoco el California Jam pues es como mi tarjeta de visita, tuvo lugar a mediados de los ’70, el mayor concierto hasta entonces. Trescientas o cuatrocientas mil personas, se vendieron 250.000 entradas, pero creo que había entre 350.000 o 400.000 personas. Fue un gran momento para la banda, incluído el lanzar la guitarra contra la cámara y reventar los amplificadores, y había algo fuera de tono, y el traje blanco que llevaba puesto… ahí está, todo el mundo puede verlo. Pero eso era parte de esa máquina que era DP, era muy peligroso estar sobre ese escenario. Éramos puro fuego y azufre. Nadie hubiese querido estar en el escenario de DP sin ser invitado. Era un lugar peligroso, un paradigma de lo que la música rock tenía que ser. No hay lugar para los buenos modales, “sí, señor, señora, no señor, señora”. Era más bien un “¡largo de aquí!”. Cualquiera de los miembros podía hacer algo volátil. Es algo que me encanta del DP de 1974-1975. Era peligroso, y así es como siempre tenía que haber sido.

JL: Es imposible imaginar el California Jam sin a) Ritchie destruyendo la cámara con esos increíbles golpes de guitarra, y b) Casi quemándose hasta quedar hecho trizas con los altavoces en llamas. Hubo gasolina en exceso de un pipa bastante entusiasta metiendo demasiado combustible. Salimos del escenario directos hacia un helicóptero. Fue algo de mucha energía, había que ser muy bueno para toda esa gente o, al menos, querías serlo. Los otros grupos que estuvieron ahí eran magníficos, así que queríamos darlo todo. Recuerdo ese terrible nivel de estrés por querer tocar muy bien.

STORMBRINGER

GH: La fricción llegó cuando Ritchie quiso hacer otro tipo de música. Cuando comenzamos a prepararnos para Stormbringer en Clearwell Castle, Ritchie no propuso mucho material. Creo que llegó sólo con Stormbringer y Soldier of Fortune. Y el resto tuvimos que escribirlo bastante rápido. Mucho del material fue escrito por mí, Jon y David, porque Ritchie no tenía demasiado preparado. Creo que ahí, o incluso antes, estaba pensando en evolucionar, en avanzar hacia algo nuevo. Hacer música rock con influencias de Bach, algo medieval como hace hoy en día, con un toque más eléctrico, y ya estaba pensando en Ronnie Dio. Es el tipo de música que no me atrae. Creo que fue genial para él hacer lo que quería hacer. También fue muy triste perder a un miembro importante. Pero insisto, creo que Stormbringer es un gran álbum melódico con un buen toque de groove. No diría que es funky, es una palabra de la que se ha abusado mucho. Pienso que es un álbum de rock más bien groovy. Más melódico, y las canciones son más fuertes en Stormbringer que en Burn. Es mi disco favorito de DP.

JL: Tengo sentimientos encontrados respecto a Stormbringer. Fue cuando empecé a pensar “¿Qué estamos haciendo? ¿Hacia dónde va el grupo?”. Como ya he dicho, creo que debí irme con Ritchie. Y cuando éste dijo “ya he aguantado suficiente” por la dirección que Stormbringer tomó, me hubiera gustado tener… bueno, de hecho pensé que ya se había acabado todo, pero… pienso que debí abandonar en ese momento. Ahora, mirando hacia atrás y escuchando Stormbringer de forma objetiva, creo que es un álbum muy bueno. Hay muy buena música y buenas canciones, y momentos excelentes… pero para mí es el comienzo del fin de ese Deep Purple porque el disco siguiente con Tommy Bolin, en mi opinión no es un disco de Deep Purple. Es un álbum de Tommy Bolin, Glenn Hughes y David Coverdale con una muy buena ayuda de dos integrantes de Deep Purple. El último tema es una excelente canción de rock, es otro riff maravilloso de Ritchie, pero… las letras… no son de mi gusto… “saliendo de la nada, conduciendo como la lluvia”… De hecho, ¿qué es un “portador de tormentas”? No estoy seguro. Estoy siendo un poco displicente, pero no es lo mío en cuanto a la letra, pero es un tema excelente.

SUNBURY MUSIC FESTIVAL 1975

GH: Todo el grupo se había mudado de Inglaterra a Los Angeles, todos teníamos casa en L.A. Ritchie estaba en Malibú al igual que Jon y Dave. Yo estaba en Beverly Hills con Ian. Nuestras casas quedaban a dos calles de distancia y por aquella fecha sólo hicimos un concierto en invierno, en Sunbury, Australia. Yo nunca había estado allí, DP sí. Volamos a Sunbury y estaba lloviendo, fue como un festival de lodo.

JL: Sólo recuerdo que tenía el peor desfase horario de mi vida porque fue un vuelo directo, dimos el concierto y volvimos. Es increíble que le pidan eso a uno. Hoy en día no pasaría.

Radio: Sábado por la noche, Sunbury 1975, hay muy buen rollo aquí. La temperatura es baja, unos 14ºC. Uno de nuestros muchachos logró pasar la seguridad y lo escuchamos ahora mismo. Adelante Trevor Smith. -Dave Coverdale, antes de subir al escenario en Sunbury en unos 20 minutos, ¿cuál es tu impresión del festival hasta ahora? -Muy buen rollo, es una ambiente excelente. Llegamos hace una hora más o menos. Es muy groovy todo esto… ¡Jon! Jon, ¿quieres decir algo? -También me parece genial, absolutamente fantástico.

GH: Fue un concierto e irnos. Volamos y volvimos. Pero en esa época era cuando Ritchie estaba pensando si abandonar o no, y creo que ya lo sabía en ese momento. Creo que algunos miembros tuvieron algún roce.

JL: Hay que tener en cuenta que, en 1974, el grupo ya tenía seis años, que para la época era un grupo duradero. Algunos grupos no duraban ni diez minutos, y mucho menos seis años. Sentía que luchaba una batalla perdida contra… seré honesto, no tenía el valor para pensar en irme. A pesar de que más tarde, cuando Ritchie se iba y teníamos que encontrar a otro guitarrista… ahí fue cuando quería irme.

GLENN HUGHES, TIEMPOS REVUELTOS

GH: Quiero dejar claro que fue un gran privilegio y un orgullo tocar con miembros de Deep Purple, la generación Mark III. Yo no era un gran admirador de la MKII de DP. No era el tipo de rock que escuché de joven. Era demasiado tradicional para mí… no había sexo en la música, no había groove… me gusta la música que te hace moverte, no pensar. Nunca entré a DP para sustituir a Roger Glover y decir “bueno, voy a hacer lo que me gusta”. Ian Paice y yo formamos una relación como una sección de ritmo distinta a la de Roger Glover. Tenía que ser diferente. Ian Paice, en 1971, 72, 73, era el mejor percusionista, el que mejor tocaba la caja. Sus influencias eran Buddy Rich y Louie Bellson. Lo llevó un poco más allá y fue grandioso. Y ahora Ian estaba escuchando un poco más la música que yo ponía en el coche o en su casa (viví un tiempo con Ian). Cada vez se interesaba más por la música groovy que yo escuchaba en ese tiempo. Puedo decir que es un hecho. En Trapeze, en los últimos años, 1971, ’72, la gente me ofrecía todo tipo de drogas y yo las rechazaba. Bebía muy poco, no tenía problemas con el alcohol, así que me interesaba más en saber dónde estaba el escenario y si tenía mi 7up cerca. No me gustaba la hierba, el cannabis, nada de eso, ni que me bajara ni que me subiera, y rechacé la cocaína durante muchos años. Es obvio que cuando DP creció tanto, ese tipo de status icónico, desentierra la basura, es decir, los camellos, chulos, putas, gente del circo, ya sabes. Es como una película de Fellini, todos te encuentran, y antes de que te des cuenta, en cada actuación el backstage se llenaba de traficantes y había rayas de coca por ahí en medio, y yo decía “¿Qué diablos es esto?”. Con el tiempo, la gente empezó a meterme droga en los bolsillos, y a otros miembros del grupo… pero no es su historia, es mi historia con las drogas… y el hecho es que despacio pero sin pausa me fui volviendo adicto a una droga que yo pensaba que no era adictiva. Pensaba que era “divertido”, ¿sabes? Pero en esa época todos lo pensábamos. En las reuniones con las discográficas los ejecutivos se metían rayas, y era como “bueno, estoy en una banda de rock y al parecer hay que meterse cocaína, ¿no lo hace todo el mundo? claro que sí”. Así que algunos lo hicimos y otro no. Y poco a poco me volví adicto a ese polvo que se convirtió en la pesadilla de mi vida.

JL: Durante la grabación de Stormbringer me di cuenta del problema que Glenn tenía con el abuso de sustancias. No digo que el resto de nosotros no consumiera nada… bueno, Ian Paice no probó la droga en su vida (excepto si consideras el alcohol como una droga). El resto de nosotros experimentaba con esto y lo otro, pero me di cuenta de que Glenn tenía problemas. Se hizo evidente cuando grabamos “Come Taste the Band”. Claro que era difícil, sobre todo para Ian Paice. Él y yo éramos muy cercanos, y lo seguimos siendo… no fue una época fácil… especialmente al ver la lejanía cada vez mayor de Ritchie durante Stormbringer. Podía verlo alejarse, y era perturbador porque él era una gran pieza del motor que movía esa nave, y no me gustaba verlo desencantado con lo que estaba pasando.

LAS DROGAS COMO PROTAGONISTA

GH: Cuando tienes un traficante poderoso que ha estado tras los Stones y Led Zeppelin, y enganchando a todo tipo de gente a esta mierda diabólica… comienzan a regalarte cosas. Y cuando te enganchan quieren su parte, y los metes en el avión, los llevas a Hawaii, comienzas a darle regalos a su familia… La cocaína es una droga horrible. Me quitaba la camiseta y se la daba a la gente, les daba mis botas y, bueno, me volvía amigo de gente con la que nunca debería haber hablado, haciendo promesas, salvando el mundo, dándonos regalos… es una droga terrible. He visto filmaciones donde salgo completamente drogado. Lo sé porque salgo sin camiseta. A veces no es seguro, pero podías saber que algo pasaba conmigo. No me enorgullezco de oírme actuar bajo el efecto de la droga, a pesar de que la gente dice que podía hacerlo muy bien. No es nada de lo que sentirse orgulloso. No era así al final. Ladraba como un perro. Totalmente. Creo que jamás fui un cabrón con la gente. Quizás podía ser un poco irritable si llevaba días sin dormir, pero nunca me sobrepasé ni fui mala persona. Estaba envuelto de una forma patética con mi amante la cocaína. Horrible, pero así fue. Estoy aquí. Lo más importante de todo es que sobreviví. Cuando Ritchie se despedía y nos presentamos en el Palais des Sports en 1975, él salió de un baño y yo salí de otro. Me había oído meterme coca. A él nunca le gustó usar drogas, y me disculpé, lo miré y le dije “mierda, no me sienta bien que hayas oído eso”. Le decepcioné. En esa época todo estaba más escondido del público en general. En ese momento no se sabía lo que yo hacía, pero perdí el control. La cocaína no es una droga bonita, hace que la gente mienta, robe, … No puedes confiar en un adicto, ya sea tu padre, madre, hermana o abuelita. No puedes confiar en un adicto, no se debe, y yo no era el hombre que soy hoy. Gracias a dios los chicos me amaban lo suficiente para aguantarme.

RITCHIE BLACKMORE ABANDONA DEEP PURPLE

GH: Estábamos en el avión Starship, y Rob Cooksey o quizás Tony Edwards, nuestro amigo, se me acercó y me dijo “¡Blackmore se va!”, y yo “¡Oh, wow!”. Entonces fui a pensar sobre ello. Quizás me tomé un trago o lo consulté con la almohada, y dije “Mejor lo dejamos… ¿cómo puedes reemplazar…? ¿Led Zeppelin pensaría alguna vez en reemplazar a Jimmy Page? Imposible, ¿verdad?”. Si Dave hubiese dicho que se iba, probablemente yo también lo hubiese hecho. Y en esa época me había hecho amigo de David Bowie, y él y Coverdale nos convencieron a mí y a Lordy de que metiéramos a otra persona. Pero, ¿cómo reemplazas a alguien así? Cuando pude pensar claramente, mi primera idea fue Clem Clempson de Humble Pie, un tipo de Birmingham al que apreciaba mucho. Y lo hicimos viajar a EEUU, se quedó en mi casa de Beverly Hills y le hicimos una audición. Estuvo fantástico pero (sin intención de ofender Clem, eres fantástico) no tenía ese factor de reemplazar a un gran músico excéntrico como Blackmore. Necesitábamos a alguien que tuviera estilo, y que además tocara maravillosamente. Clem tocaba de manera absolutamente maravillosa, pero no era lo que buscábamos. Y además, Ian Paice y David Coverdale estaban encantados con un disco de Billy Cobham llamado Spectrum, con un guitarrista desconocido del centro-oeste llamado Tommy Bolin.

TOMMY BOLIN

JL: Todos estábamos “¡Wow! ¡Es increíble!”. Yo lo había escuchado en el álbum Spectrum con Billy Cobham, que es un disco maravilloso. Y ahí estaba Tommy Bolin, dándolo todo como un loco, algo hermoso. Todo improvisado, todo salía de su cabeza. Maravilloso.

GH: Estuve despierto toda la noche con Bowie, tal vez un par de noches. Me escapé de su casa y conduje hasta Pirate Sound para hacer la audición del chico nuevo, Tommy Bolin. Lo recuerdo muy bien. Yo salía del baño, y entra este tipo vestido de forma bastante femenina, que tenía el pelo verde, rojo, naranja y morado. Y dije “¡Mierda! Si no pasas la audición, esta noche vienes a mi casa porque tenemos que hacer una fiesta”, pues se veía que él era una fiesta andante.

JL: Era casi imposible no querer a Tommy Bolin. Un hombre encantador. Viciado, mucho, y dañado por sus adicciones, pero un tipo maravilloso.

Fragmento Entrevista Tommy Bolin: Siendo honesto, al principio no pensé que funcionaría, pero hicimos un jam y desde el primer o segundo minuto me di cuenta de que ellos estaban en la misma onda que yo.

JL: No tenía ni idea de su adicción cuando entró al grupo. Era California en los años ’70 ¡por dios! ¿Qué iba a tomar, leche? Sí, sabía que era un músico de rock y que esnifaría un poco de eso, fumaría un poco de aquello, y tomaría un poco de lo otro. Pero no tenía ni idea de que era un completo adicto.

GH: Pasó la audición sin esfuerzo, pues tenía el encanto y la excentricidad, y la actitud, en cierta forma distinta de Blackmore. Tenía algo especial y era un genio de la guitarra. El echoplex andando, y tenía tanta confianza en sí mismo para estar en un grupo de ese tamaño. Se ganó la actuación sin esfuerzo. Tocó excelente e improvisamos algunas cosas. No conocía mucho a DP, lo que también era bueno. Así que fue una bendición que llegara un diamante en bruto. Se quedó en mi casa cerca de un mes hasta que encontró una casa. Y ahora tenía un amigo con el que podía hacer fiesta y divertirme. No hicimos nada, nos quedamos en la casa todo el tiempo y escribimos un par de cosas. Comenzamos a ensayar con los chicos de DP lo que sería el disco Come Taste the Band.

COME TASTE THE BAND

GH: Tommy estaba bebiendo una noche y estaba diciendo “Come taste the wine, come hear the band”, y lo cambió un poco diciendo “Come Taste the Band”, que es el nombre del disco, procedente de un lapsus de borracho una noche.

JL: Lo mejor que uno puede decir sobre Come Taste the Band es que si lo escuchas hoy es un disco realmente bueno, muy bien arreglado, con muy buena música. Todos tocaban bien en él, y estaba muy bien cantado. La guitarra de Tommy es excelente, la batería de Paice está al límite. Lo peor que se puede decir del álbum, y no es malo, es que en opinión de mucha gente no es un álbum de DP, pero es un disco de rock muy bueno y representa la época. Es más, pienso que es un poco adelantado a su época. No olvidemos lo que pasaba en Inglaterra en esa época, eran los comienzos del punk, y grupos como DP que eran considerados como una especie de enorme y pomposo edificio del rock que estaban siendo atacados por el punk, probablemente con razón por la revolución del punk, que derribó todo aquello en lo que creíamos. Así que el hecho de que se hiciera en esa época es muy notable, teniendo en cuenta que Ritchie se había ido y que Tommy era un músico en riesgo, y que muy poco tiempo después, lamentablemente, murió. Así que es importante recordar las circunstancias en las que grabado. Es un gran álbum bajo esas circunstancias y bajo cualquier circunstancia.

GH: Esas canciones se escribieron durante los descansos en un periodo de casi un mes. Yo había escrito unas canciones que no entraron en el disco, que entraron en mi primer álbum en solitario, eran algo sentimentales. Come Taste the Band está muy lejos de cualquier cosa que DP hubiera hecho. Había tres nuevos: Coverdale, Hughes y Bolin, y estaba los dos antiguos del MkII, Ian y Jon. La forma de tocar la batería de Ian Paice estaba cambiando, seguramente estaba escuchando más a John Bonham, y le gustó el estilo, y escuchaba lo mismo que yo, porque estaba tocando más los Fender Rhodes. La canción This Time Around, obviamente es mi homenaje a los grandiosos cantantes de EEUU de los años ’60. Todo había cambiado, es otro tipo de álbum. Esa época para mí fue cuando las ruedas comenzaron a levantarse. Yo vivía solo y tenía un asistente en casa, Phil, que se encargaba de despertarme por la mañana, prepararme la comida y encargarse de que comiera. Yo pasaba días sin comer, y me estaba volviendo paranoico. Creo que nadie quería estar conmigo porque me estaba volviendo el Rey de Paranoia Hill. Escuchaba ruidos por la noche, salía de mi casa con un ama en la mano buscando al hombre del saco. Un día terminé desnudo en el tejado y un vecino llamó a la poli. Me estaba convirtiendo en el demonio de la montaña donde vivía. Creo que Tommy se metió algunas de las drogas más fuertes por nosotros. Yo no conocía muchas de las cosas que Tommy consumía, pero después me di cuenta de que cuando cabeceaba o se rascaba la cara, era por lo opiáceos de la heroína. No la consumía delante nuestra. David y yo seguíamos siendo muy buenos amigos, pero él comenzaba a preocuparse por mí y por Tommy. Nos estábamos descarrilando demasiado. Pero digo yo, ¿no era esta la regla entre las estrellas de cine y rock de los ’70? Consumir cocaína en platos en los restaurantes y en salas de reuniones de todo EEUU? ¿No era lo normal? Yo creo que sí. Todo el mundo lo hacía. Todos los grupos que yo conocía y que les iba bien, habían esnifado coca en culos de strippers. Era lo más normal del mundo.

LAS DROGAS SE CONVIERTEN EN UN PROBLEMA

GH: Fue una época difícil para mí porque tenía que irme a casa. Estábamos haciendo Come Taste the Band, y habíamos hecho más de la mitad del álbum y Tommy, dios le bendiga, pidió a alguien en Boulder, Colorado, que le enviara algo de coca, cocaína muy pura, una onza de coca. Llegó entre las páginas de un libro. Le habían dicho a todo el mundo en Alemania que no me dieran drogas porque estaba loco. Así que cuando Tommy la recibió, yo podía sentir que había coca por ahí en algún sitio y no me ofrecían, y eso me molestó mucho. Una noche Tommy salió con una chica por Munich y se llevó a su asistente, Dave Brown, con él. Cuando salió de su cuarto, conseguí una llave en la recepción y entré en la habitación revolviéndolo todo. La encontré y me llevé un par de gramos, me fui a mi cuarto y empecé a esnifar. Dos horas después comenzaron los remordimientos, aquello no estaba bien. Incluso yo, que amaba la coca, me sentía muy mal por haber hecho eso. Fui a ver a mi asistente, Nicky Bell, y se la di. Tuvimos un altercado por eso la mañana siguiente en un restaurante lleno de gente. Discutimos y le golpeé (algo que es muy raro en mí, no soy una persona violenta). Todo eso desencadenó lo de “hay que mandar a Glenn a Inglaterra porque está fuera de control”. Luego ataqué a Ossy Hoppe, el manager alemán de la gira, e intenté arrancar las puertas de sus bisagras en la planta 18 del Hotel Arabella. Me había convertido en un demonio loco al que tenían que atar con una correa y decirle “eres un niño muy malo”. Trajeron a Tony Head, que me dijo: “Glenn, debes irte a casa ya. Te mando a Inglaterra, cuídate”. Regresé con el rabo entre las patas y lleno de remordimiento, pues a pesar de estar loco, pude reflexionar y sentir que esa vez sí que la había cagado. Le habían dicho a mi madre que tomaba drogas y encontraron un doctor para que me rehabilitara en el country club de los padres de Vickie y Jackie donde me sedaron durante tres semanas con una especie de Valium que me dejó fuera de todo. En 1975 aún no existía el Betty Ford Center, y el tratamiento consistió en sedarme con otro tipo de droga. No tomé nada durante tres semanas. En realidad no fue una desintoxicación, sino otra cosa. Era muy importante para mí demostrarle al grupo que estaba intentando limpiarme.

JL: Lo que pasa con un grupo de rock que se va de gira es lo siguiente: muchachos jóvenes, con un físico razonablemente presentable, con una tonelada de dinero en los bolsillos y estás a miles de kilómetros de casa. En algunos casos eres (y yo lo fui en esa época) un hombre soltero. Mi primer matrimonio se había acabado como consecuencia de mi estilo de vida. Es obvio que te vas a divertir, pero tienes una obligación cuando alguien compra una entrada para verte, pues en tu contrato dice que serás capaz de actuar cuando estés sobre el escenario. A eso viniste, es tu obligación. Y es algo que siempre he considerado sagrado. No soy un santurrón, en absoluto, pero muy rara vez dejé que mis travesuras fuera del escenario me afectaran sobre él. No me gustaba lo que estaba pasando con el grupo. Sé que Coverdale y Paice sentían lo mismo, pero Glenn y Tommy a veces ponían en peligro el concierto. No siempre, pero de vez en cuando. Pero con una vez es suficiente. Ambos lo sabían, pero estaban tan metidos en su adicción que era imposible sacarlos de ahí. Hubo un momento en el que había un estuche de guitarra lleno de coca, que nos transportaba un tipo alrededor del mundo, que era el dueño de esa cocaína. Y estaba ahí para cuando Glenn y Tommy la necesitaran. Eso es muy triste.

GH: No creo que el grupo quisiera que me fuese. Querían que me recuperase y regresara, que fue exactamente lo que sucedió, pero la historia de DP no es sólo mi adicción. Su historia trata más de la música y por desgracia había dos miembros adictos a drogas del tipo A. Se ha llevado a mucha gente, muchos de mis amigos están muertos por eso. Come Taste the Band tiene un momento muy especial para mí, con This Time Around, un tema maravilloso que escribí con Jon Lord a las tres de la mañana en el piano; y Gettin’ Tighter, la única canción que escribí completa con Tommy; y You Keep On Movin’ que la escribí con David en 1973 para Burn, pero no era apropiada para Burn. Si escuchas el disco y oyes el primer tema, Comin’ Home, no soy yo quien toca el bajo ni canta de fondo, porque la banda no había terminado las pistas de apoyo cuando tuve que regresar a Inglaterra. Les faltaba un tema y escribieron Comin’ Home sin mí y Tommy tocó el bajo y la cantó. Si lo hubiese hecho yo, no hubiese sonado así, sino diferente. Él suena como los siete enanitos. Pero tuvieron que terminar el disco. Para mí Come Taste the Band es cuando perdimos el norte, y lo digo con tristeza. Especialmente con This Time Around porque todo se estaba desmoronando. Si escuchas la letra, es doloroso para mí… no me refiero a la música, sino a lo que me estaba sucediendo, me estaba convirtiendo en un hombre desesperado que necesita ayuda. Y no sabía cómo conseguirla. No se puede culpar a nadie. Ni a una mujer, ni a un camello, ni a nadie. Todo es culpa tuya. Yo no nací pensando en ser un alcohólico drogadicto y ser un tornado girando alrededor del mundo y que la gente diga “Ahí está, es el tipo del que hablábamos”. No quiero que me recuerden por eso, quiero que me recuerden por mi trabajo como artista, cantante, bajista, productor y músico. No sé cómo sobreviví a los años ’70. Tommy no sobrevivió.

LA DESINTOXICACIÓN DE GLENN HUGHES

GH: Salí de esa desintoxicación. Casi todas las semanas un doctor venía a mi casa, un psiquiatra o algo así. No fue realmente una cura de desintoxicación porque ya había salido. Este hombre llegaba y me hablaba sobre mi comportamiento, de cómo debía llevar mi trabajo y recuperar mi papel en el grupo. Me dijo “Cuando regreses debes disculparte con cada uno de los miembros y decirle que no lo volverás a hacer”. Y lo hice. Creo que para Butterfly Ball todos pensaban si sería capaz de subir al escenario y no volverme loco. Era como mi canción “Ven y veamos qué pasa”. Subí al escenario de Butterfly Ball con las manos en los bolsillos y canté. Y supongo que lo hice bien. A todos les pareció bueno. Ahí comenzó mi regreso.

JL: Pienso que Butterfly Ball fue, en esencia, una re-audición para Glenn para ver si aún podía seguir actuando en directo. Lo hizo maravillosamente en Butterfly Ball y seguimos tocando en directo con DP.

GH: Ahí fue cuando Neil Slaven, mi ex-productor de Trapeze, hizo de compañero de viaje mío. No lo llamaría guardaespaldas, sino alguien con quién hablar y que mantuviera lejos a los traficantes. Era un tío estupendo y le dediqué mucho tiempo. Para él era un trabajo duro. Cualquiera que trabajara para mí en los años ’70 tenía un trabajo a tiempo completo.

MKIV DE GIRA

GH: Fuimos a Hawaii para nuestro primer contrato y un ensayo de vestidos para cuando fuéramos a Nueva Zelanda y Australia.

JL: Fue una época genial. Tommy tocaba como un dios, brillante. Ensayamos en Los Angeles y fuimos a Hawaii para comenzar la gira. Qué mejor sitio para comenzar… estuvimos una semana en el Kahala Hilton, no muy lejos de la playa de Waikiki, todo iba sobre ruedas. Teníamos un par de “gorilas” para que Tommy y Glenn no se metieran en demasiados problemas, para cogerlos del pescuezo y decirles “muchachos, es hora de ir al hotel y dormir un poco”. En Nueva Zelanda dimos un concierto impresionante… algún que otro problema con Tommy y Glenn, pero no muchos.

GH: Fue espectacular. Escuchamos sobre el folklore australiano, y en esa época no habían drogas en Australia. Y eso fue genial. No es que yo quisiera droga todos los días, pero después de un par de tragos, comenzábamos a tontear. Tommy y yo nos perseguíamos en los aparcamientos del hotel y nos reíamos en el suelo. Todo era genial y divertido, y conocer gente. Tommy y yo salíamos a andar solos por ahí, sin drogas, y nos divertíamos mucho.

JL: Después fuimos a Indonesia, y todo comenzó a ir mal.

LA PESADILLA INDONESIA

GH: Volábamos hacia la selva, y el piloto me decía que sólo veía selva. La pista de Jakarta era muy pequeña, un aterrizaje espantoso.

JL: Al bajar del avión y tras pasar por las aduanas, encontramos a dos de los guardaespaldas que estaban en la gira para cuidar de Tommy y Glenn, aunque también para protegernos a nosotros. Y uno de ellos, lo recuerdo perfectamente, dijo “Este es el mejor lugar del planeta, ni os imagináis la movida” (ellos llevaban ya tres días allí preparando que el hotel, etc). Nos subimos a los coches y fuimos al centro de Jakarta. En nuestra caravana habían tanques y un ejército que caminaba  junto a nosotros, y la gente inundaba la calle. Era una procesión por las calles de Jakarta de miles y miles de personas.

GH: Éramos la primera banda occidental en tocar allí.

JL: Todo era bastante extraño. Demasiado extraño. Y, como después se vio, inmensamente extraño.

GH: El lugar del concierto era supuestamente del tamaño del O2 de Londres, de unas 15.000 personas. Pero era un estadio de fútbol de 50.000 sillas. Pero hubieron 125.000 personas apiñadas allí durante cada concierto.

JL: Vendieron dos noches en lugar de una.

GH: En la primera actuación hicimos un par de canciones como siempre, pero corto porque sentimos un ambiente raro. El promotor era extraño. Por la tarde había visto extraños movimientos con perros doberman. Había como unos 200 doberman atados, el ejército se encargaba de la seguridad, y me costó mucho trabajo darme cuenta de que iba a ser un gran problema. Después de ese concierto, hicimos un poco de fiesta en mi habitación. Un par de chicas estaban en mi cuarto con Neil Slaven, Patsy Collins y Paddy Callahan, nuestro equipo de seguridad. Hablando con estas chicas, Patsy golpeó a Paddy porque quizás le habló de una de las chicas de una forma que no debía. Hubo una especie de pelea. Luego, Patsy también golpeó a Neil Slaven, mi asistente. Patsy salió de la habitación enfadado y unos 30 0 40 segundos después salí detrás para ver a dónde había ido. Había un silencio escalofriante, no estaba por ningún lado, así que seguimos con la fiesta.

JL: Nuestros managers descubrieron que sólo nos iban a pagar la suma original que habíamos acordado para tocar frente a 20.000 personas. Hubo una discusión por esto, lo que al final condujo a la muerte de uno de los guardaespaldas.

GH: A las siete de la mañana entró la policía y el ejército a mi cuarto y me llevaron a la cárcel. Patsy estaba muerto. Se había “caído” por el hueco del ascensor desde una altura de seis pisos. Cayó en el mezzanine, se arrastró hasta la entrada y murió. Yo sólo sabía que estaba muerto. Me metieron preso por ser el último que lo vio con vida, y a Neil Slaven y a Paddy también. A Rob Cooksey también lo arrestaron porque era el manager.

JL: A Glenn lo arrestaron junto a un tío que lo cuidaba, a un guardaespaldas y a nuestro manager, como cómplices de asesinato. Que es lo que fue, y no un accidente.

GH: Los cuatro estábamos frente a un tío que se parecía a Idi Amin, totalmente enloquecido, lleno de condecoraciones y haciendo girar una pistola en la mesa. Yo pensé “Nos va a disparar. Este hombre es la ley. Nos va a matar”. La película de mi cabeza iba más allá de cualquier cosa vista u oída, y de repente, entraron las dos mujeres, que eran prostituas, y dijeron “No, él se cayó por el hueco del ascensor”. Todo estaba amañado, y uno de nosotros tenía que morir.

JL: El hombre se llamaba Patsy, y lo empujaron por el hueco del ascensor al ver que había discutido con alguien. Había un ascensor que no funcionaba y estaba cerrado para el resto del hotel, y ahí fue donde sucedió.

GH: Para lanzar a Patsy Collins, un musculoso inglés que trabajaba en seguridad, por el hueco del ascensor, se necesitaban al menos a seis hombres. Mi teoría, y ya lo he contado en la revista Rolling Stone y en otras, es que lo agarraron y lo tiraron por el hueco. El objetivo era que el dinero que íbamos a cobrar por esas 250.000 personas que habían pagado la entrada, teníamos que devolvérselo al promotor para poder salir del país. Lo único que teníamos de Patsy era su zapato. Yo lo llevaba en la mano. Paddy se quedó para repatriar el cuerpo de Patsy al Reino Unido. Una experiencia horrible. Uno: mi amigo había muerto. Dos: había visto películas sobre gente que meten en la cárcel en países extranjeros y tiran la llave. Pero ya era más que una película, era “Esto no puede estar pasando, estoy soñando”. Y nos obligaron al día siguiente a dar un segundo concierto con un guardia armado en el escenario, apuntándome. Conforme bajé del escenario, me volvió a llevar a la cárcel.

JL: Recuerdo tocar la segunda noche bajo una total coacción. “¡Seguiréis actuando!” nos decían, cuando en realidad no queríamos seguir. Creo que tocamos unos 40 minutos, con la cabeza gacha y lágrimas en los ojos.

GH: Cuando estábamos tocando I Need Love, soltaron los perros y vi cómo mordían y mutilaban a la gente. Gritaban. Niños y adultos atacados por dobermans entrenados. Yo estaba fuera de mí.

JL: Los promotores hicieron muchísimo dinero a nuestra costa. Con razón nos recibieron con un desfile triunfal. Debieron reírse a carcajadas todo el tiempo de camino al banco. A la mañana siguiente, en el aeropuerto, habían sacado el aire a las ruedas de nuestro avión. No podíamos despegar sin cambiarlas, y nos dijeron que no nos darían el equipo que necesitábamos si no pagábamos. Tuvimos que pagar miles y miles de dólares para conseguir el equipo, pero no dejaron que ningún trabajador del aeropuerto lo hiciera. Así que el copiloto y el ingeniero de vuelo, más cuatro de nuestros compañeros de viaje, bajo su propia responsabilidad, cambiaron las ruedas del avión.

GH: No sé cómo salimos de ese país… vivos. Uno de nosotros no salió.

JL: El grupo volvió una vez. Nos dieron la oportunidad de volver antes de que yo dejara la banda a finales de los noventa. Les dije a los demás “No sé qué pensaréis vosotros, pero yo no voy a volver allí”. Ellos me respondieron que irían sólo si yo iba. Yo les dije que “no, no iré”. Inmediatamente dejé el grupo, y ellos sí que fueron. No les culpo, era una excelente oportunidad para tocar frente a buena gente. El problema no es la gente para la que tocamos, sino los matones de la Madame y los del promotor.

RISES OVER JAPAN

GH: La idea de alguien haciendo girar una pistola frente a mí,estando mi amigo muerto, y después tener que ir a Japón para seguir con la gira… comencé a beber mucho. Y en Indonesia el promotor le dio morfina a Tommy, que lo embarcó en un muy pesado sueño. Se quedó dormido sobre su brazo durante ocho horas. Acabó totalmente entumecido.

JL: Sólo podía usar una posición en su mano para tocar. Tenía varias guitarras afinadas con notas diferentes, y pudo superar el concierto. Lo superó bastante bien, pero fue decepcionante, como lo debió ser para los fans japoneses.

GH: La actuación del Last Concert in Japan es para mí bastante incómoda de escuchar y ver por la mano de Tommy.

JL: Sólo recuerdo que me esforcé muchísimo para asegurarnos de hacer un buen concierto en el Budokan, escenario de muchos de nuestros triunfos. Y un país que nos recibió en su corazón. Nos esforzamos mucho. Pero he visto filmaciones del concierto y no es tan malo como creía recordar.

GH: No debimos tocar. Jon tuvo que hacerse cargo de muchas partes que a Tommy le eran imposibles tocar. Quiero que la gente sepa que el incidente de Jakarta fue justo antes de ese concierto y de lo que pasó con la mano de Tommy. Y esto es como una postal de lo que estaba sucediendo en una banda de rock en un fragmento de tiempo determinado. Lo más importante para mí es ver a Tommy vivo, a pesar de no estar tocando bien porque no podía. Es el único momento filmado que tenemos de él. La belleza de Last Concert in Japan está en que tenemos filmaciones con Tommy. No las mejores, pero es algo… Es una tarjeta postal de diciembre de 1975, cuando todo se estaba yendo al infierno. Era el último concierto que daríamos antes de regresar a casa por Navidad. Fue difícil… pero así fue.

ÚLTIMOS CONCIERTOS DEL MKIV

Nunca quise decepcionar a mis amigos, pero me sentaba mal que mi adicción fuese incómoda para todos. No me gustaba el hombre en el que me estaba convirtiendo, pero no podía frenar ese maldito tren de vida. Y me daba vergüenza. No quería salir de mi habitación en el hotel, sólo quería drogarme. Yo no tenía que buscar traficantes, ellos me encontraban. Me había convertido en un drogadicto famoso. Al llegar a Inglaterra fue el punto más bajo de mi vida porque desdse que subimos al escenario en Leicester hasta que acabamos en Liverpool, no dormí ni comí nada. Sólo bebía y me drogaba. Y en Glasgow, Jon me tuvo que arrastrar, literalmente, hasta el escenario para terminar el concierto. No podía respirar, tenía miedo de morir. Esto ya no es sobre Glenn el músico, es sobre Glenn, la persona en la que me había convertido. Todo en lo que no quería convertirme. Quería que se acabara ya. Y terminó con el gran estilo de esa última nota en Liverpool, con la última nota que el MkIV tocaría.

JL: Tocamos en un viejo cine en Liverpool, creo. Recuerdo un comentario de Glenn hacia el público, con un acento americano terrible, además Glenn es de Cannock, no muy lejos de allí, “Perdonad que no estemos tocando muy bien, pero estamos cansados y con jet-lag”, o algo así. Recuerdo que me quedé gruñendo junto al escenario, pensando “No puedes decirle eso a la gente. Habla por ti si dices que no estás tocando muy bien”. Yo estaba trabajando como un troyano intentando que todo funcionara. Por cierto, es una alusión interesante, pues en EEUU un troyano es un profiláctico… pero yo estaba trabajando muy duro. Y Paice estaba tocando como loco para mantenerlo todo junto, Coverdale cantando hasta más no poder. Así que, escuchar eso, debo decirlo ahora y ya se lo he dicho a Glenn a la cara, escuchar a este tío, totalmente drogado con diferentes sustancias, y decirle al público que no estábamos tocando muy bien, me irritó un poco. Al bajar del escenario fui directo a mi camerino, que compartían con Ian Paice y le dije “Ian, ¿ha sido cierto?”, y el respondió “Sí”. Dije “Es el final de esta banda por lo que a mí respecta”, y Paice dijo “¿Cómo hemos llegado a esto?”. Nos dimos la mano y dijimos “Se acabó, gracias a dios”. Y diez minutos más tarde, entró Coverdale, con su melena de león y dijo “¡Voy a dejar el grupo!”. Y le dijimos “David, ya no hay banda que dejar”. Pobre. Se sentó y los tres nos dimos la mano.

GH: Cuando Ian Paice se casó en Oakley House en mayo, yo había solucionado algunas cosas y dejado las drogas. Coverdale vino desde Munich con su mujer Julia, y le digo de hacer otro disco con los chicos y me dijo “¿No te lo han dicho? He dejado el grupo”. Me dijo que se habían separado, pero no me sorprendió demasiado. Pensé en hacer mi propio álbum en solitario.

7 comentarios to “Phoenix Rising Review”

  1. Vicent 27 octubre, 2011 a 6:10 PM #

    Fantastico lo he devorado

    • Admin 27 octubre, 2011 a 8:14 PM #

      Muchas gracias! :)

  2. Anónimo 9 noviembre, 2011 a 3:51 PM #

    Gracias por colgar esto.

    • Admin 10 noviembre, 2011 a 7:29 AM #

      No hay de qué :)

  3. Jose Angel 16 noviembre, 2011 a 4:27 PM #

    Hola he visto tu blog y he pensado que a lo mejor te interesaría participar en nuestra Revista. Es una revista de relatos fantásticos e ilustrados, que si sabes lo que significa Pulp no tendré nada más que explicarte. Buscamos más escritores e ilustradores, gente que quiera ver algo de ellos plasmado en un tomo físico. Si tu relato es publicado recibirás gratis en tu casa el número de la revista en donde haya aparecido. ¿Te intera? Si es así, entra en nuestra web, “estramboticos.es” y déjanos un comentario en el apartado epístolas. Un saludo jeje ja 13

    • Admin 19 noviembre, 2011 a 10:13 AM #

      Jose Angel, gracias por tu invitación. Me parece una buena iniciativa, y por eso he puesto un panel de “me gusta” en este blog. Por el momento no tengo tiempo para colaborar, pero en cuanto pueda, lo haré.

      Un saludo y buena suerte.

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  1. ’1975′: nuevo documental del Mk 4 « Burning Deep Purple - 17 enero, 2013

    […] trailer contiene imágenes y entrevistas de Phoenix Rising, aunque los productores prometen gran cantidad de nuevas entrevistas y el metraje completo (130 […]

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