Segunda crítica al concierto de Deep Purple en Madrid

17 Sep

Segunda crítica, pero casi con la misma visión por parte del periodista (Ignacio Serrao, en este caso), que la crónica que publicaba El País.

ABC.es:

IGNACIO SERRAO | MADRID

Cómo no acudir a un concierto en Madrid del grupo que grabó el directo más icónico de la historia del rock, «Made in Japan». Sí, han pasado 37 años, Ricthie Blackmore y John Lord no están, y eso eran dos detalles muy a tener en cuenta para plantearse soltar cuarenta eurazos. Pero, ¿y si la actuación salía memorable? Eran Deep Purple…
Los contras al final se impusieron a los pros en la lista de muchos, y sólo 1.500 seguidores se presentaron en el Palacio de Vistalegre el pasado martes. Pocos, pero incondicionales, pues no pareció importarles lo cascadísimo que estaba el cantante Ian Gillan —quizá porque sabían que lleva así 15 años—. Su cuasi patética presencia escénica bajó las revoluciones al espectáculo toda la noche, pero hubo respeto por los mayores.
Viaje en el tiempo
Un «Highway Star» inicial desangelado extendió por el recinto la sensación de que el concierto iba a ser mediocre. Pero igual que los indios animaban a su gris Atlético calle abajo, los heavies ovacionaron a los Purple hasta levantar el ánimo al pabellón entero. La comunión hizo que todo pareciese más bonito, y cerrando los ojos, ignorando las calvas en la pista y en las cabezas de los rockeros sobre el escenario, hasta se pudo viajar en el tiempo con «Wring that neck« o «Space Truckin’».
Hubo momentos regulares, pero otros fueron muy dignos, y eso con Deep Purple equivale a muy buena música. Y «Smoke on the water» sigue sin fallar. Cuando empezó, muchos dijeron al de al lado aquello de «esto es lo primero que aprendí con la guitarra», otros llamaron a sus colegas por el móvil para que la escucharan, nadie pudo evitar levantar los brazos con el estribillo… y a los Purple también se les notó que estaban esperando el momento.
La cosa quedó resultona, pero cuando terminaron los bises de «Hush!» —precedida por el «Time is tight» de Booker T—, y «Black Night», todos refunfuñamos por dentro al comprobar que el concierto no había pasado de la hora y media. Demasiado tímido y corto, para cuarenta euros. Lee el artículo original…
Los “expertos” que escriben estas columnas nunca dan por hecho que la mayoría de los que acuden al concierto ya saben lo que se van a encontrar: un Gillan con las cuerdas vocales hechas polvo, un Airey otorgando su toque personal de Kurzweil y un Morse interpretando arpeggios a diestro y siniestro.

También usa el periodista en este artículo el adjetivo “desangelado”, al igual que ya escribió el cronista de El País. Y por supuesto, ¡el símil “jurgolero” no podía faltar! ¡Qué extraño!

Una respuesta to “Segunda crítica al concierto de Deep Purple en Madrid”

  1. TheMule 17 septiembre, 2009 a 12:32 PM #

    ¡Maldito cuadro de texto de wordpress! Por más que intento separar los párrafos, aparecen publicados seguidos. En fin.

    Salud para tod@s.

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