Perfect Strangers

11 Abr

Allá por 1984 los rumores se hacen realidad y la clásica formación Mark II vuelve a reunirse editando en 1985 el album Perfect Strangers. La vuelta a los escenarios no podía ser mejor para sus fans: un nuevo repertorio de canciones que se convertían en esos mismos momentos en clásicos del hard-rock.
La gran novedad es el paso de Ian Paice a la marca Pearl, dejando atrás la mítica y sencilla Ludwig. Con este nuevo kit de percusión se consigue un sonido bastante más definido, así como otros nuevos sonidos al ser este mucho más elaborado. La configuración de la nueva batería Pearl que continúa a día de hoy (sólo con algunas variaciones) sería la siguiente: bombo 24×16, cinco toms de aire 10×10, 12×10, 13×10, 14×10 y 15×10, dos toms de suelo 16×16 y 18×16 y caja de 14×6,5. Platos (Cymbals) de la marca suiza Paiste: Hit-Hat (Charles) de 15”, Power Ride de 22”, Crash de 20” y 24”, Splash de 8” y China de 22” ó 24”.
Este nuevo album está condicionado por el típico y abominable sonido “ochentero” que viene a sintetizarse en los ecos de los instrumentos, particularmente de la batería. Con todo esto dicho, Perfect Strangers se componía de:

1. Knocking At Your Back Door

2. Under the Gun

3. Nobody’s Home

4. Mean Streak

5. Perfect Strangers

6. A Gypsy’s Kiss

7. Wasted Sunsets

8. Hungry Daze

Knocking At Your Back Door, de siniestra overtura aunque después vuelve a su cauce más cálido. Siempre pensé que esta canción tenía extrañas connotaciones… ya sabéis… el título… se las trae.

Under the Gun, un tema que no tiene desperdicio.

Nobody’s Home, con unos sintetizadores muy marcados nos recuerda que nos encontramos en una nueva época para la música, los ’80. (Como opinión personal la peor época para la música después de la actual).

Mean Streak, destaca sobre todo la voz doblada. Aunque lo considero el tema más flojo del disco, no deja de ser una buena canción.

Perfect Strangers, de título homónimo al disco, es uno de los temas míticos de la banda. Con un estribillo magnífico, poderosa guitarra, teclados estupendos y bajo y batería totalmente compenetrados. Imprescindible.

A Gypsy’s Kiss, con una intro fabulosa a manos de Roger Glover en el bajo. Destacan los teclados de Lord.

Wasted Sunsets, la balada del album. Una canción muy melódica donde la guitarra de Blackmore, una vez más, parece que llora. Muy marcado el bajo de Glover.

Hungry Daze, un tema muy bueno donde destaca la intervención de Blackmore en la parte central, que llega casi a ser un solo para colofón de este genial trabajo.

Cuando en 1976 parecía que la magia púrpura se había desvanecido nos sorprende la reunificación del Mark II con más fuerza que nunca en un album imprescindible para cualquier oyente de buena música; sólido como una roca, simbolizando a su vez lo que parece el fin de las disputas de egos entre Blackmore y Gillan.

VALORACIÓN: 9

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